Hispanic Baroque

Prof. Manuel Herrero Sánchez

Departmento de Historia, Geografía y Filosofía | Universidad Pablo de Olavide

Departamento de Historia, Geografía y Filosofía
Universidad Pablo de Olavide
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Mi interés es analizar el peso considerabe ejercido por determinadas comunidades extranjeras en la conformación de las identidades locales en el área del Caribe hispano a pesar de la prohibición oficial sobre la emigración de no naturales de los reinos de España a las Indias. Últimamente estoy analizando la impronta dejada por las redes genovesas en el funcionamiento no sólo de las transacciones mercantiles y en el transporte de personas en la zona sino también en la circulación de ideas, productos y formas de organización comercial durante la segunda mitad del siglo XVII. En efecto, el análisis que estoy llevando a cabo sobre el asiento de negros de los genoveses Grillo y Lomelín me ha permitido poner de manifiesto la porosidad de las fronteras entre las diferentes imperios coloniales que operaban en la zona y la complejidad del tejido social que caracterizaba a los dominios españoles. En última instancia pretendo poner de relieve el papel central ejercido por las repúblicas mercantiles no sólo en el funcionamiento de los sistemas dinásticos preponderantes en Europa sino también en la dimensión atlántica de los mismos. Las autoridades españolas en la zona del Caribe eran incapaces de poder funcionar al margen de los servicios, productos y otro tipo de circulación de objetos materiales y culturales proporcionados por los hombres de negocios genoveses a los que, en especial tras el tratado de Westfalia, se vinieron a sumar los holandeses y más tarde ingleses, escoceses o franceses. Junto al contrabando semioficializado, durante las décadas de 1650 y 1670, se puso también en marcha una activa colaboración militar en defensa de la estabilidad en contra del avance franco-británico en la zona. De este modo los holandeses ayudaron de manera estrecha a las poblaciones españolas durante el asalto de Cromwell a Santo Domingo y lo mismo hicieron estos útlimos con motivo de las expediciones organizadas por París en la década de 1670 contra los asentamientos holandeses, en especial contra Curaçao. Colaboración que no estaba exenta de conflicto y que se agravaba por el constante temor a la difusión de la herejía. De este modo, la impronta de dichas comunidades fóranes era mucho más notable en las áreas insulares, en los grandes centros mercantiles como Cartagena, Portobello o Panamá o en zonas con escasa implantación humana y con productos destinados a la exportación como la costa de Venezuela que lo era en el interior del reino de Nueva España.